
No a lo que parece que el gobierno quiere hacer con el cambio de la Ley de Servicios Profesionales cuyo borrador se filtró en diciembre pasado y que elimina diferencias competenciales entre profesionales de diferente formación en el ámbito de la construcción y edificación. No a matar moscas a cañonazos. A mezclar churras con merinas. Al todo vale. A llenarse la boca con la palabra “liberalizar”. No hay monopolio cuando la profesión la ejercemos más de 50.000 (cincuentamil) personas diferentes. No pongan eso como excusa. No al desprecio que todo esto supondría hacia una institución como la Universidad que cada día tiene menos valor en nuestra sociedad. No a que los títulos sean simples papeles sin contenido y no sirvan para diferenciar profesiones. No a la guerra abierta por algunos sectores de Ingenieros que, si bien no quieren compartir competencias con otros ingenieros, sí que buscan morder nuestra parte del pastel. Cada uno tiene [...seguir leyendo]









