
Existe un fenómeno muy curioso en torno a la arquitectura del cual somos esclavos muchos de nosotros, pero no sólo. Además de a los arquitectos, a otras profesiones cercanas les ocurre, aunque quizá en menor medida y seguramente con otros objetivos. Pero es un hecho que la arquitectura y todo lo periférico a ella está envuelta en un denso manto de palabras que, en muchas ocasiones, se convierte en tela de araña de la cual es imposible escapar. Esto ocurre en varios ámbitos: por supuesto cuando la arquitectura se acerca a la política (y muy en especial cuando son los políticos quienes hablan de arquitectura), ocurre en el ámbito académico (aunque aquí creo que está plenamente justificado), pero sucede también en el día a día de muchos de nosotros. Quizá sea porque los tiempos en arquitectura son de por sí dilatados (y en ocasiones algo más, si cabe) y [...seguir leyendo]






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